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Estrés, cansancio, ansiedad, sensación de angustia parece ser parte del combo de ser adulto en esta época.

Analicemos ¿Qué pasa? ¿Qué puedo hacer yo con esto? Si bien yo no puedo cambiar al mundo, si puedo elegir cómo reacciono al mundo.

Empecemos por desmenuzar el tema.

El cortisol es una hormona liberada por la glándula suprarrenal frente a una situación de peligro con el fin de moverte y ponerte a salvo. El cortisol en sí no es malo, lo que es perjudicial para el organismo es su exceso. El cortisol es fundamental para la supervivencia, este activa los sentidos para ponernos en movimiento con el fin de ubicar amenazas en el ambiente, permitiendo a la vez bombear sangre al corazón para  que los músculos respondan a la amenaza detectada. Ósea en pocas palabras el cortisol nos mueve.

Así que se puede entender que el cortisol es aquella sustancia que segregamos naturalmente para movernos en situación de peligro. Entonces ¿Qué hace que se vuelva dañina?

Básicamente que estamos detectando peligros por todas partes, hoy en día percibimos amenazas por todos lados.

Se trata de lo que nos decimos a nosotros mismos y cómo percibimos el entorno, ya que pensar altera nuestro mundo interior.

Ejemplo: Si yo tengo que hacer entrega de una presentación en mi trabajo la cual sé es muy importante probablemente segregue cortisol. Si a esto le añadimos que me informan que los directivos de la empresa van acudir a la presentación esto puede ser considerado por mi como un peligro ya que su presencia puede resultar una amenaza mi puesto, mi reputación y se deja venir más cortisol. Luego salgo en el auto y casi choco, cortisol, y luego me llaman para decirme que cambiaron la fecha de la presentación para antes pues más cortisol y luego llego a casa y me entero que no pague la luz aún más cortisol y comienza a ser un ciclo sin fin.

Cuando el cortisol se eleva de forma crónica pasa a comportarse como un agente tóxico y comienza afectar tu organismo. Si el estrés es crónico los mecanismos de adaptación y reacción se saturan pudiendo producirse un bloqueo neurológico que derive en diferentes enfermedades, tanto físicas, como psicológicos y hasta conductuales.

Por ejemplo: caída del pelo, temblores en ojo, sudoración excesiva de manos y pies, sequedad en la piel, sensación de nudo en la garganta, opresión en pecho, cambios gastrointestinales, colon irritable, dolores musculares, problemas en tiroides, migrañas, tics, artritis. Dentro del ámbito emocional puede haber depresión, ansiedad, irritabilidad, insomnio, falta de atención, falta de motivación entre otras.

¿Qué puedo hacer?

No podemos cambiar este mundo de urgencia en el que vivimos, pero sí podemos aprender a reaccionar a través de una toma de consciencia y un cambio en hábitos.

Recuerda que tu cerebro no distingue lo real de lo virtual, por lo que es importante cuidar la calidad de tus pensamientos. Ten dieta mental, no seas catastrófico, y observa qué te dices y cómo te lo dices. Tu mente puede ser tu mayor aliado o tu peor enemigo, así que evita generarte tú mismo cortisol a través de lo que piensas.

Practica mindfulnes, de 7 a 10 minutos por día, y comienza a ejercitar tu mente

Ten hábitos de autocuidado, una dieta balanceada que te permita rendir en todas las actividades de tu día a día. Consume Omega Tres ya que te ayudará en tu desempeño mental.

Haz ejercicio de manera que pueda sacar el estrés acumulado y liberar endorfinas. Acude a tus redes de apoyo y pasa tiempo en la naturaleza esto te ayudará a liberar oxitocina que contrarresta el cortisol.

Ten rutinas sanas, es normal segregar más cortisol por las mañanas para tener un empuje extra pero conforme va pasando el día este debe ir disminuyendo, no aumentando, tómalo en cuenta.

Cuando te sientas muy estresado, toma unos minutos, respira profundo y evoca un recuerdo feliz, esto ayudará a disminuir el cortisol e igualmente segregarás más hormonas de la felicidad.

Acude a un proceso terapéutico en el que puedas expresar todo lo que te pasa y desarrollar recursos para hacer frente a las exigencias del día a día.

Conclusión, el cortisol en sí no es malo, es la forma en la que decidimos tenerlo en nuestra vida lo que puede resultar perjudicial. Te invito hacer ajustes en tu vida con el fin de que esta hormona puede solo intervenir cuando sea necesario y no que sea la culpable de muchos de tus males.

 

 

 

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