La indefensión aprendida es un fenómeno psicológico en el que una persona experimenta una sensación de falta de control sobre su entorno, incluso cuando existe la posibilidad de cambiar la situación.
Esta sensación de impotencia puede surgir después de haber experimentado repetidas veces eventos negativos o estresantes que parecen estar fuera de su control.
La teoría de la indefensión aprendida se originó en la década de 1960 a partir de experimentos con animales. Los investigadores descubrieron que los animales que habían sido sometidos a situaciones estresantes repetidas y que no podían escapar o evitar el dolor eventualmente dejaban de intentar hacerlo, incluso cuando tenían la oportunidad de escapar. Este patrón de comportamiento también se observó en seres humanos que habían experimentado situaciones similares.

La indefensión aprendida surge como resultado de la experiencia repetida de eventos estresantes o aversivos que una persona percibe como fuera de su control, lo que lleva a una sensación de impotencia y desesperanza.
La sensación de falta de control se origina en la experiencia de que los esfuerzos realizados para cambiar la situación no tienen éxito.
Por ejemplo, un niño que es constantemente intimidado en la escuela puede sentir que no tiene control sobre la situación, incluso si intenta defenderse o hablar con un adulto. Si esto continúa durante un período prolongado de tiempo, el niño puede llegar a sentir que no hay nada que pueda hacer para cambiar la situación, y puede desarrollar un patrón de pensamiento y comportamiento de desesperanza e impotencia.
De manera similar, un adulto que trabaja en un entorno hostil o abusivo puede sentir que sus esfuerzos para mejorar la situación no tienen éxito, lo que puede llevar a una sensación de desesperanza y falta de control sobre su vida laboral.
La indefensión aprendida puede tener un impacto negativo en la salud mental y física de una persona. Puede llevar a sentimientos de ansiedad, depresión y estrés crónico, así como a una sensación de desesperanza y falta de propósito en la vida. Sin embargo, es posible superar la indefensión aprendida mediante la terapia y el aprendizaje de habilidades de afrontamiento y resolución de problemas.
Si sospechas que estás experimentando indefensión aprendida, es importante buscar ayuda profesional.
Un psicólogo o terapeuta puede ayudarte a comprender y superar esta sensación de desesperanza y falta de control. A continuación, te proporciono algunos pasos generales que puedes tomar:
- Busca ayuda profesional: Un terapeuta o psicólogo puede ayudarte a identificar los patrones de pensamiento y comportamiento que te han llevado a sentirte impotente e inseguro. También pueden enseñarte técnicas de afrontamiento y habilidades para recuperar el control sobre tu vida.
- Identifica las áreas de tu vida en las que te sientes indefenso: Reflexiona sobre las áreas de tu vida en las que sientes que no tienes control o influencia, y trabaja para identificar los patrones de pensamiento y comportamiento que pueden estar contribuyendo a esta sensación de impotencia.
- Establece metas alcanzables: Establecer metas realistas y alcanzables puede ayudarte a recuperar la sensación de control sobre tu vida. Comienza con objetivos pequeños y alcanzables y trabaja en la construcción de tu confianza y autoeficacia.
- Practica la auto-compasión: Aprender a tratarte con amabilidad y compasión es esencial para superar la indefensión aprendida. Acepta que no eres perfecto y recuerda que todos cometemos errores. Practica la autocompasión y trata de ser amable contigo mismo.
- Rodéate de un entorno de apoyo: Busca personas en tu vida que te apoyen y te animen a seguir adelante. Pueden ser amigos, familiares o incluso compañeros de terapia. Tener un entorno de apoyo puede ayudarte a superar los momentos difíciles y mantenerte motivado.
En general, superar la indefensión aprendida puede llevar tiempo y esfuerzo, pero es posible.Con la ayuda de un terapeuta y trabajando en cambios positivos en tu vida, puedes recuperar la sensación de control y mejorar tu bienestar emocional y físico.

