Las relaciones amorosas suelen ser todo un tema, un tema bastante complejo y bastante doloroso. Casi todos los días sino es que todos, suelo escuchar alguna historia referente a desamor.
Terminar una relación es doloroso y si existe un duelo.
La pérdida sí es real, si se muere la relación, si se rompe una fantasía y una expectativa, y si hay una confrontación con uno mismo. Y si, resulta que también, en muchas ocasiones al terminar una relación nos encontramos heridos, dolidos y hasta en ocasiones mutilados emocionalmente.
Tanto en el tema profesional como en el personal, tanto pacientes como amistades como en mi propia experiencia me doy cuenta que terminar una relación nos llevan a cuestionarnos mucho de quiénes somos, cuestionarnos por qué a nosotros, por qué de esta manera, por qué ahora y por qué con esta persona.
Es aquí donde considero prudente traer a tema el concepto de resiliencia que es:
La capacidad de salir fortalecido de la adversidad.

Ser resiliente es sacar tus mejores recursos y convertirte en quien eres a pesar de las adversidades, es regresar a tu centro, encontrar tu equilibrio y saberte fortalecido por la experiencia.
Más allá de la narración de tu historia y lo que te paso en esa historia con esa persona; es más bien encontrarle un sentido a lo vivido, encontrarle un sentido al dolor para convertirte en una mejor versión de ti mismo.
Se trata de re significar lo vivido. No es resignarte, no es victimizarte.
El trabajo es preguntarte a ti mismo:
- ¿Quién soy hoy después de esto?
- ¿Qué voy hacer con esa historia?
- ¿Qué decido para mí hoy?
- ¿Cómo le voy hacer para no contarla desde un lugar de víctima o de dolor?
- ¿Cómo le voy hacer para elaborar y procesar este dolor que siento?
- ¿Qué tengo que aprender de mí con lo vivido con esta persona en esta relación?
- ¿Cómo voy a re acomodar la experiencia?
En esta cultura que dignifica el auto sacrificio es muy cómodo ser víctima, es por eso que ser resiliente es una elección. Elegir crecer, re significar y fortalecerte. Transformarte es emerger desde un nuevo lugar y una nueva realidad.
Recuerda que no es lo que te pasa lo que te define, es lo que haces con lo que te pasa.
Elaborar, transformar y re signficar la historia propia depende de cada uno.
Recuerda que un proceso terapéutico de permite reprocesar la experiencia, y brindarte las herramientas y los recursos necesarios para apoyarte a resignficar tu historia.

